martes, 24 de mayo de 2011

*** BIOGRAFIA DE *** ALFONSINA STORNI *

 Alfonsina Storni(29 de Mayo de 1892 - 25 de Octubre de 1938)

La autora

SOY UNA A PASIONADA  DE  ESTA  GRAN  POETISA **

La familia Storni -el padre de Alfonsina y varios hermanos mayores- llegó a la provincia de San Juan desde Lugano, Suiza, en 1880. Fundaron una pequeña empresa familiar, y años después, las botellas de cerveza etiquetadas «Cerveza Los Alpes, de Storni y Cía», circulan por toda la región. Los padres de Alfonsina viajaron a Suiza en el año 1891, junto con sus dos pequeños hijos. En 1892, el 29 de mayo, nació en Sala Capriasca Alfonsina, la tercera hija del matrimonio Storni. Llevó el nombre del padre, de un padre melancólico y raro. Más tarde le diría a su amigo Fermín Estrella Gutiérrez: «me llamaron Alfonsina, que quiere decir dispuesta a todo».

Alfonsina aprendió a hablar en italiano, y en 1896 vuelven a San Juan, de donde son sus primeros recuerdos. «Estoy en San Juan, tengo cuatro años; me veo colorada, redonda, chatilla y fea. Sentada en el umbral de mi casa, muevo los labios como leyendo un libro que tengo en la mano y espío con el rabo del ojo el efecto que causo en el transeúnte. Unos primos me avergüenzan gritándome que tengo el libro al revés y corro a llorar detrás de la puerta». En 1901, la familia se trasladó nuevamente, esta vez a la ciudad de Rosario, un próspero puerto del litoral.

Paulina, la madre, abrió una pequeña escuela domiciliaria, y pasa a ser la cabeza de una familia numerosa, pobre y sin timón. Instalaron el «Café Suizo», cerca de la estación de tren, pero el proyecto fracasó. Alfonsina lavaba platos y atendía las mesas, a los diez años. Las mujeres comenzaron a trabajar de costureras. Alfonsina decide emplearse como obrera en una fábrica de gorras. En 1907 llega a Rosario la compañía de Manuel Cordero, un director de teatro que recorría las provincias. Alfonsina reemplaza a una actriz que se enferma. Esto la decide a proponerle a su madre que le permita convertirse en actriz y viajar con la compañía. Recorre Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Santiago del Estero y Tucumán. Después dirá que representó Espectros, de Ibsen, La loca de la casa, de Pérez Galdós, y Los muertos, de Florencio Sánchez.

En sus cartas al filólogo español don Julio Cejador Alfonsina resume algunos momentos de su vida. Refiriéndose a esta época, le dirá: «A los trece años estaba en el teatro. Este salto brusco, hijo de una serie de casualidades, tuvo una gran influencia sobre mi actividad sensorial, pues me puso en contacto con las mejores obras del teatro contemporáneo y clásico (…). Pero casi una niña y pareciendo ya una mujer, la vida se me hizo insoportable. Aquel ambiente me ahogaba. Torcí rumbos…». Luego, en un reportaje de la revista El Hogar, contará que al regresar escribió su primera obra de teatro, Un corazón valiente, de la que no han quedado testimonios.

Cuando volvió a Rosario se encuentra con que su madre se ha casado y vive en Bustinza. La poeta decide estudiar la carrera de maestra rural en Coronda, y allí recibe su título profesional. Gana un lugar sobresaliente en la comunidad escolar, consigue un puesto de maestra y se vincula a dos revistas literarias, Mundo Rosarino y Monos y Monadas. Allí aparecen sus poemas durante todo ese año, y si bien no hay testimonio de ellos, sí sabemos de otros publicados al año siguiente en Mundo Argentino, y que tienen resonancias hispánicas.

Poeta en Buenos Aires

Al terminar el año de 1911, decide trasladarse a Buenos Aires. «En su maleta traía pobre y escasa ropa, unos libros de Darío y sus versos». Así, con nostalgia, evoca su hijo Alejandro la llegada. Pobre equipaje para enfrentarse con una ciudad que estaba abierta al mundo, con las expectativas puestas en esa inmigración que traería nuevas manos para producir y nuevas formas de convivencia. El nacimiento de su hijo Alejandro, el 21 de abril de 1912, define en su vida una actitud de mujer que se enfrenta sola a sus decisiones. Trabaja como cajera en la tienda «A la ciudad de México», en Florida y Sarmiento. También en la revista Caras y Caretas.

Su primer libro, La inquietud del rosal, publicado con grandes dificultades económicas, apareció en 1916. En un homenaje al novelista Manuel Gálvez, por primera vez en Buenos Aires, en esta clase de reuniones, aparece Alfonsina recitando con aplomo sus propios versos. En junio de 1916, aparece en Mundo Argentino un poema titulado «Versos otoñales». Aunque los versos son apenas aceptables, sorprende su capacidad de mirarse por dentro, que por entonces no era común en los poetas de su generación.

Al mirar mis mejillas, que ayer estaban rojas
He sentido el otoño; sus achaques de viejo
Me han llenado de miedo; me ha contado el espejo
Que nieva en mis cabellos mientras caen las hojas.

Sus amigos los poetas modernistas

Amado Nervo, el poeta mejicano paladín del modernismo junto con Rubén Darío, publica sus poemas también en Mundo Argentino, y esto da una idea de lo que significaría para ella, una muchacha desconocida, de provincia, el haber llegado hasta aquellas páginas. En 1919 Nervo llega a la Argentina como embajador de su país, y frecuenta las mismas reuniones que Alfonsina. Ella le dedica un ejemplar de La inquietud del rosal, y lo llama en su dedicatoria «poeta divino». Vinculada entonces a lo mejor de la vanguardia novecentista, que empezaba a declinar, en el archivo de la Biblioteca Nacional uruguaya hay cartas al uruguayo José Enrique Rodó, otro de los escritores principales de la época, modernista autor de Ariel y de Los motivos de Proteo, ambos libros pilares de una interpretación de la cultura americana. El uruguayo escribía, como ella, en Caras y Caretas y era, junto con Julio Herrera y Reissig, el jefe indiscutido del nuevo pensamiento en el Uruguay. Ambos contribuyeron a esclarecer los lineamientos intelectuales americanos a principios de siglo, como lo hizo también Manuel Ugarte, cuya amistad le llegó a Alfonsina junto con la de José Ingenieros.

Su voluntad no la abandona, y sigue escribiendo. En mejores condiciones publica El dulce daño, en 1918. El 18 de abril de 1918 se le ofrece una comida en el restaurante Génova, de la calle Paraná y Corrientes, donde se reunía mensualmente el grupo de Nosotros, y en esa oportunidad se celebra la aparición de El dulce daño. Los oradores son Roberto Giusti y José Ingenieros, su gran amigo y protector, a veces su médico. Alfonsina se está reponiendo de la gran tensión nerviosa que la obligó a dejar momentáneamente su trabajo en la escuela, pero su cansancio no le impide disfrutar de la lectura de su «Nocturno», hecha por Giusti, en traducción al italiano de Folco Testena

También en 1918 Alfonsina recibe una medalla de miembro del Comité Argentino Pro Hogar de los Huérfanos Belgas, junto con Alicia Moreau de Justo y Enrique del Valle Iberlucea. Años atrás, cuando empezó la guerra, Alfonsina había aparecido como concurrente a un acto en defensa de Bélgica, con motivo de la invasión alemana. Comienzan sus visitas a la ciudad de Montevideo, donde hasta su muerte frecuentará amigos uruguayos. Juana de Ibarbourou lo contó años después de la muerte de la poetisa argentina: «En 1920 vino Alfonsina por primera vez a Montevideo. Era joven y parecía alegre; por lo menos su conversación era chispeante, a veces muy aguda, a veces también sarcástica. Levantó una ola de admiración y simpatía… Un núcleo de lo más granado de la sociedad y de la gente intelectual la rodeó siguiéndola por todos lados. Alfonsina, en ese momento, pudo sentirse un poco reina».

La amistad de Quiroga, el escritor de la selva

En 1922, Alfonsina ya frecuentaba la casa del pintor Emilio Centurión, de donde surgiría posteriormente el grupo Anaconda. Allí conoció, seguramente, al escritor uruguayo Horacio Quiroga, que había llegado de su refugio en San Ignacio, Misiones, durante el año 1916. Su personalidad debió atraer a Alfonsina. Un hombre marcado por el destino, perseguido por los suicidios de seres queridos, que, además, se había atrevido a exiliarse en Misiones, e intentado allí forjar un paraíso. En 1922, era ya el autor de sus libros más importantes, Cuentos de la selva, Anaconda, El desierto. Vivía modestamente de sus colaboraciones en diarios y revistas y desempeñó un papel protagónico en el intento de profesionalizar la escritura. Alfonsina había publicado sus libros Irremediablemente (1919) y Languidez (1920).

La amistad con Quiroga fue la de dos seres distintos. Cuenta Norah Lange que en una de sus reuniones, adonde iban todos los escritores de la época, jugaron una tarde a las prendas. El juego consistió en que Alfonsina y Horacio besaran al mismo tiempo las caras de un reloj de cadena, sostenido por Horacio. Este, en un rápido ademán, escamoteó el reloj precisamente en el momento en que Alfonsina aproximaba a él sus labios, y todo terminó en un beso. Quiroga la nombra frecuentemente en sus cartas, sobre todo entre los años 1919 y 1922, y su mención la destaca de un grupo donde había no sólo otras mujeres sino también otras escritoras. Sin embargo, cuando Quiroga resuelve irse a Misiones en 1925, Alfonsina no lo acompaña. Quiroga le pide que se vaya con él y ella, indecisa, consulta con su amigo el pintor Benito Quinquela Martín. Aquél, hombre ordenado y sedentario, le dice: «¿Con ese loco? ¡No!».

Un nuevo camino para la poesía

En el año 1923, la revista Nosotros, que lideraba la difusión de la nueva literatura argentina, y con hábil manejo formaba la opinión de los lectores, publicó una encuesta, dirigida a los que constituyen «la nueva generación literaria». La pregunta está formulada sencillamente: «¿Cuáles son los tres o cuatro poetas nuestros, mayores de treinta años, que usted respeta más?».

Alfonsina Storni tenía en ese entonces treinta y un años recién cumplidos, es decir, que apenas bordeaba la cifra exigida para constituirse en «maestro de la nueva generación». Su libro Languidez, de 1920, había merecido el Primer Premio Municipal de Poesía y el Segundo Premio Nacional de Literatura, lo que la colocaba muy por encima de sus pares. Muchas de las respuestas a la encuesta de Nosotros coinciden en uno de los nombres: Alfonsina Storni.

Mil novecientos veinticinco fue el año de la publicación de Ocre, un libro que marca un cambio decisivo en su poesía. Desde hace dos años es profesora de Lectura y declamación en la Escuela Normal de Lenguas Vivas, y su postura como escritora está absolutamente afianzada entre el público y sus iguales. Por aquella época muere José Ingenieros, y esto la deja un poco más sola.

Hasta la casa de la calle Cuba llega una tarde la chilena Gabriela Mistral. El encuentro debió ser importante para la chilena, ya que publicó su relato ese año en El Mercurio. Llamó por teléfono a Alfonsina antes de ir, y le impresionó gratamente su voz, pero le habían dicho que era fea y entonces esperaba una cara que no congeniara con la voz. Por eso cuando la puerta se abre pregunta por Alfonsina, porque la imagen contradice a la advertencia. «Extraordinaria la cabeza, recuerda, pero no por rasgos ingratos, sino por un cabello enteramente plateado, que hace el marco de un rostro de veinticinco años». Insiste: «Cabello más hermoso no he visto, es extraño como lo fuera la luz de la luna a mediodía. Era dorado, y alguna dulzura rubia quedaba todavía en los gajos blancos. El ojo azul, la empinada nariz francesa, muy graciosa, y la piel rosada, le dan alguna cosa infantil que desmiente la conversación sagaz y de mujer madura». La chilena queda impresionada por su sencillez, por su sobriedad, por su escasa manifestación de emotividad, por su profundidad sin trascendentalismos. Y sobretodo por su información, propia de una mujer de gran ciudad, «que ha pasado tocándolo todo e incorporándoselo» (1).

El 20 de marzo de 1927 se estrena su obra de teatro, que despertaba las expectativas del público y de la crítica. El día del estreno asistió el presidente Alvear con su esposa, Regina Pacini. Al día siguiente la crítica se ensañó con la obra, y a los tres días tuvo que bajar de cartel. El diario Crítica tituló «Alfonsina Storni dará al teatro nacional obras interesantes cuando la escena le revele nuevos e importantes secretos». La escritora se sintió muy dolida por su fracaso, y trató de explicarlo atribuyéndole la culpa al director y a los actores.

Años de equilibrio

Alfonsina intervino en la creación de la Sociedad Argentina de Escritores y su participación en el gremialismo literario fue intensa. En 1928 viajó a España en compañía de la actriz Blanca de la Vega, y repitió su viaje en 1931, en compañía de su hijo. Allí conoció a otras mujeres escritoras, y la poeta Concha Méndez le dedica algunos poemas. En 1932, publicó sus Dos farsas pirotécnicas: Cimbelina y Polixene y la cocinerita. Está tranquila, colabora en el diario Crítica y en La Nación; sus clases de teatro son la rutina diaria, y su rostro empieza a cambiar. Las canas cubren su cabeza y le dan un aire diferente.

En 1931, el Intendente Municipal nombró a Alfonsina jurado y es la primera vez que ese nombramiento recae en una mujer. Alfonsina se alegra de que comiencen a ser reconocidas las virtudes que la mujer, esforzadamente, demuestra. «La civilización borra cada vez más las diferencias de sexo, porque levanta a hombre y mujer a seres pensantes y mezcla en aquel ápice lo que parecieran características propias de cada sexo y que no eran más que estados de insuficiencia mental. Como afirmación de esta limpia verdad, la Intendencia de Buenos Aires declara, en su ciudad, noble la condición femenina», afirma Alfonsina en un diario al referirse a su designación.

En la Peña del café Tortoni conoció a Federico García Lorca, durante la permanencia del poeta en Buenos Aires entre octubre de 1933 y febrero de 1934. Le dedicó un poema, «Retrato de García Lorca», publicado luego en Mundo de siete pozos (1934). Allí dice: «Irrumpe un griego /por sus ojos distantes (…). Salta su garganta /hacia afuera /pidiendo /la navaja lunada /aguas filosas (…). Dejad volar la cabeza, /la cabeza sola /herida de hondas marinas /negras…».

El 20 de mayo de 1935 Alfonsina fue operada de un cáncer de mama.

En 1936 se suicida Horacio Quiroga y ella le dedicó un poema de versos conmovedores y que presagian su propio final:

Morir como tú, Horacio, en tus cabales,
Y así como en tus cuentos, no está mal;
Un rayo a tiempo y se acabó la feria…

Allá dirán.
Más pudre el miedo, Horacio, que la muerte
Que a las espaldas va.
Bebiste bien, que luego sonreías…
Allá dirán.

El final

El veintiséis de enero de 1938, en Colonia, Uruguay, Alfonsina recibe una invitación importante. El Ministerio de Instrucción Pública ha organizado un acto que reunirá a las tres grandes poetisas americanas del momento, en una reunión sin precedentes: Alfonsina, Juana de Ibarbourou y Gabriela Mistral. La invitación pide «que haga en público la confesión de su forma y manera de crear». Tiene que prepararse en un día y, llena de entusiasmo, escribe su conferencia sobre una valija que ha puesto en las rodillas. Divertida, encuentra un título que le parece muy adecuado: «Entre un par de maletas a medio abrir y las mancillas del reloj».

Hacia mitad de año apareció Mascarilla y trébol y una Antología poética con sus poemas preferidos. Los meses que siguen fueron de incertidumbre y temor por la renuencia de la enfermedad. El 23 de octubre viajó a Mar del Plata y hacia la una de la madrugada del martes veinticinco Alfonsina abandonó su habitación y se dirigió al mar. Esa mañana, dos obreros descubrieron el cadáver en la playa. A la tarde, los diarios titulaban sus ediciones con la noticia: «Ha muerto trágicamente Alfonsina Storni, gran poetisa de América». A su entierro asistieron los escritores y artistas Enrique Larreta, Ricardo Rojas, Enrique Banchs, Arturo Capdevila, Manuel Gálvez, Baldomero Fernández Moreno, Oliverio Girondo, Eduardo Mallea, Alejandro Sirio, Augusto Riganelli, Carlos Obligado, Atilio Chiappori, Horacio Rega Molina, Pedro M. Obligado, Amado Villar, Leopoldo Marechal, Centurión, Pascual de Rogáis, López Buchardo.

El 21 de noviembre de 1938, el Senado de la Nación rindió homenaje a la poeta en las palabras del senador socialista Alfredo Palacios. Este dijo:

«Nuestro progreso material asombra a propios y extraños. Hemos construido urbes inmensas. Centenares de millones de cabezas de ganado pacen en la inmensurable planicie argentina, la más fecunda de la tierra; pero frecuentemente subordinamos los valores del espíritu a los valores utilitarios y no hemos conseguido, con toda nuestra riqueza, crear una atmósfera propicia donde puede prosperar esa planta delicada que es un poeta».

(Tomado del Proyecto Cervantes)

viernes, 20 de mayo de 2011

*** LA MUSICA * ESPAÑOLA ES * FLAMENCO ***

 
ENRIQUE MORENTE.
A dios , Cantaor de todos los tiempos, que dios te acoja en su seno MAESTRO ENTRE LOS MAESTROS DEL FL 

MARIFE DE TRIANA.  
 
MARIFE DE TRIANA.  
 
 
 
ROCIO JURADO.  
 
 
 
CONCHA PIQUER.  
 
CONCHA PIQUER.  
 
 
 
ESTRELLITA CASTRO.  
 
MARIFE DE TRIANA.  
DOÑA CONCHA PIQUER.  
 
JUANITA REINA.  
 
MANOLO CARACÁCOL.  
 
MANOLO CARACÓL  
 
 
LOS MÁS GRANDES QUE DIO LA COPLA DE TODOS LOS TIEMPOS
SOY UNA FLAMENCOLOGÍA DESDE QUE NACÍ, DIGO Y A MUCHA HONRA*  
 
venga  esas bulerías **
 
 
 
PASTORA SOLER.

BLOG. Estrella Gala dSe los PBPASTPORPA






















El flamenco triunfa en los Premios de la Música 2011

El flamenco ya es Patrimonio disputan el Premio de la Música 2011 al Me

La Bienal de Sevilla y el Festival del Cante de las Minas comparten el Premio a la Difusión de la Música 20

viernes, 6 de mayo de 2011

**** JUAN PABLO II *** BEATIFICACIÓN ***

La expedición canaria es consciente de haber sido testigo privilegiado de un acontecimiento histórico. La tierna mirada de Juan Pablo II presidió todo el viaje, y también la concordia entre peregrinos católicos llegados desde distintos puntos del planeta.

Mientras el Papa Benedicto XVI oficiaba la beatificación de Juan Pablo II en Roma el pasado domingo, unos cuarenta canarios contenían la respiración cuando se descubría la imagen de Karol Wojtyla en la plaza de San Pedro a través de una pantalla gigante instalada en el Circo Máximo. Una pequeña representación de las Islas en medio de una marea humana de más de un millón y medio de personas. «Solo recordarlo me emociona. La fe mueve montañas», señala a este periódico Javier Jiménez, sacerdote encargado de la organización del grupo de la Diócesis Nivariense, casi recién llegado de Italia.

No fue fácil la singladura. Ante el previsible colapso de Roma por la gran afluencia de visitantes de todo el mundo, muchas agencias de viaje ponían reparos. Al final lograron cerrar un paquete por cinco días, eso sí, a más de 50 kilómetros de la capital italiana. Javier describe el viaje como un encuentro de «gozo» con la fe que «superó todas mis expectativas», un encuentro con gente de todo el mundo: polacos, coreanos, italianos, franceses..., «era una avalancha humana pero de gente tranquila, ilusionada». Y Roma estaba preciosa, engalanada. Dos hermosos carteles describen la esencia de la festividad: «Hombre, Papa y Beato» y «Giovani Juan Pablo II está vivo».

El grupo canario era muy «heterogéneo», con miembros de la comunidad religiosa y del pueblo llano, mayores, pero también algunos jóvenes. Precisamente, este fue uno de los aspectos que más le agradó de la aventura. «Vi allí una iglesia joven, de recogimiento y respeto, de la que emanaba un cariño y una euforia que se terminaban contagiando», explica. Frente a los tópicos de que los jóvenes están abandonando al catolicismo, «contemplé como no se considera a la Iglesia como algo ñoño, atrasado o viejo». Tras esta experiencia, si cabe, su compromiso con el catolicismo se ha redoblado. «Tengo claro que soy un hombre de fe y sigo ilusionado con lo que estoy haciendo. A todos los miembros de la expedición también les ha marcado», comenta. Para describir a Juan Pablo II, las palabras casi sobran. «Era un hombre de Dios. Tenía una fe fuerte, generosa y católica, un modelo de seguimiento de Dios, un hombre entregado y sufrido por los problemas de los demás».

Con Javier viajó Candelaria Díaz, natural de Vilaflor, cuya relación con el Juan Pablo II arrancó mucho antes, concretamente en 1980 durante la beatificación del Santo Hermano Pedro en Roma. El más afortunado fue su marido (a este viaje no pudo asistir por problemas de salud), que tuvo sus manos entrelazadas con las suyas mientras le entregaba la ofrenda del municipio. «Él siempre me dice: no puedo olvidar su mirada de amistad, cariño, ternura y servicio», comenta. Candelaria lo conoció más de cerca cuando se realizó el viaje a Guatemela para acometer la canonización hace casi nueve años. «Fue una experiencia espectacular. Admiré su ternura con el pueblo de Guatemala, se cuestionaba su pobreza, y pese a que estaba muy enfermo, quiso viajar hasta allí cuando no era habitual. De hecho, temíamos por su salud, y deseábamos que pudiera regresar al Vaticano», indica.

Sobre la cita del pasado domingo, la define como un «encuentro ecuménico» donde se cruzaron cristianos y no cristianos y gentes de distintas razas y edades. «Esa jornada fue un regalo al mundo entero que se vivió con un clima de oración y recogimiento», señala, al tiempo que recuerda como otro gran momento la veneración de sus restos en la capilla de San Sebastián. «Fue algo mágico, de un silencio extraordinario», rememora. Y para describir a Juan Pablo II, se agotan los adjetivos. «Es un héroe universal de la amistad, la concordia y el amor», comenta. Los restos de Juan Pablo II habían reposado hasta el pasado 29 de abril en las Grutas Vaticanas, en la que fue tumba del beato papa Juan XXIII, y a pocos metros de la tumba de San Pedro.


viernes, 29 de abril de 2011

**** ESOS LOCOS ***** CACHARROS ...















 

Un año más las calles de Barcelona se llenarán de auténticas maravillas del automovilismo, con la celebración de la 53 edición del Rally Internacional de Coches de Época Barcelona-Sitges.

Desfilada coches retros

Desfilada coches retros

Se celebrará este fin de semana, el 26 y 27 de marzo, con la emblemática exposición y posterior desfilada de coches antiguos.

El prestigioso evento, que se celebra ininterrumpidamente desde el 1959, cuenta con la participación de coches históricos, fabricados antes del 1928, y que harán los 40km que separan Barcelona de Sitges.

Sábado, 26 de marzo, los coches estarán expuestos en el passeig de Lluís Companys desde las 10h hasta las 17h, aproximadamente, para que todos los que quieran verlos.

Domingo, 27 de marzo, los participantes de la cursa, vestidos de acuerdo con la época de los automóviles, tal y como dictan las normas de este clásico acontecimiento, se encontrarán a primera hora de la mañana en la plaça de Sant Jaume, donde disfrutarán de una chocolatada.

Plaça Sant Jaume, antes del Rally

Plaça Sant Jaume, antes del Rally

A las 11h se dará el tiro de salida del Rally, que pasará por las principales vías y calles de la ciudad, com la Rambla, y la plaça de Catalunya, el Paral·lel o la Gran Via.

Cuando la comitiva deje Barcelona y cruce varios municipios, como el Hospitalet de Llobregat, Cornellà de Llobregat, Sant Boi de Llobregat, Viladecans, Gavà y Castelldefels,  llegarán finalmente a Sitges.


Desfilada coches retros
Desfilada coches retros

Plaça Sant Jaume, antes del Rally
Plaça Sant Jaume, antes del Rally

jueves, 28 de abril de 2011

*** PALAU- DE LA MUSICA *** BARCELONA .
















         El Palacio de la Música Catalana es un auditorio de música situado en la calle Sant Pere més Alt en el barrio de la Ribera de Barcelona, España. Fue proyectado por el arquitecto barcelonés Lluís Domènech i Montaner, uno de los máximos representantes del modernismo catalán. La construcción se llevó a cabo entre los años 1905 y 1908, con soluciones en la estructura muy avanzadas con la aplicación de grandes muros de cristal y la integración de todas las artes, escultura, mosaicos, vitrales y forja.1 El edificio, sede central del "Orfeón Catalán", fundado en 1891 por Lluís Millet y Amadeo Vives, fue sufragado por industriales y financieros catalanes, ilustrados y amantes de la música, estamento que sesenta años antes ya había financiado el teatro de ópera y ballet Gran Teatro del Liceo.

 

En 1997 la Unesco incluyó el edificio en su relación del Patrimonio de la Humanidad.                                        

 

 

Mi relación con él.

Mi relación con el Palacio de la Música Catalana fué posterior a la de mi padre. Él de pequeño cantó varias veces en el coro del Orfeón para diversos conciertos escogido entre los que mejor cantaban en las pruebas de talentos que realiza el Orfeón en todos los colegios. Le dijeron que su voz era de tenor y que fuera a clases de las que impartian ellos pero aún con Beca resultaban caras en época de Postguerra. De joven lo aprovechó para montar un grupo como tantos jovenes.

Al lado había una iglesia, la de San Francisco de Paula, tocando pared con pared, fué allí donde mis padres se casaron y nos bautizaron a una de mis hermanas y a mí, fué la primera vez que ví el Palacio.

Nos gustaba pasear por allí y ir a verlo, pero no fué hasta ir a la Universidad que lo ví por dentro por primera vez, en una de las muchas jornadas de puertas abiertas que organizan.

Situación.

Ciudad de Barcelona, en pleno centro del casco antiguo. Con dirección calle Palau de la Música números 4 y 6.

Llegas a él desde diversas partes del centro que te llevan a su entramado de callejones y allí uno tras otro callejón estrecho llegamos al escondido pero bien localizado Palacio de la Música Catalana.

Solo acercarte y divisarlo ya empieza su espéctaculo.

Datos generales.

El Palacio de la Música Catalana es como un templo músical abierto al mundo y de proyección mundial.

Su estilo arquitéctonico es el modernismo y es como supondreis un auditorio de música. Además de ser la sede central del Orfeón Catalán, sociedad que promueve la música entre la gente de todo tipo de clase social, busca nuevos talentos y tiene escuela própia.

El Palacio es una pieza de arte total que mezcla la arquitectura, con la pintura, la escultura y la música y está dotado de una acústica inmejorable.

Es patrimonio natural de la Unesco desde 1.997.

Su página web oficial es www.palaumusica.org donde en un simple vistazo podeis ver los próximos conciertos, comprar entradas, apuntarte a visitas guíadas y toda la información respecto al Palacio y el Orfeón. Además de diferentes notícias relacionadas con él (ultimamente han sido demasiadas para mi gusto).

Que es el Orfeón.

Es la sociedad promotora de la música y organización que decidió construir por iniciativa própia el Palacio de la Música Catalana tras haber hecho lo mismo con el teatro del Liceo. Sus miembros fundadores fueron industriales textiles catalanes que echaban de menos un lugar donde apreciar la buena música en la ciudad. La obra la costearon industriales y financieros catalanes amantes de la música a quienes les pareció imprescindible y necesario que Barcelona fuera dotada de un lugar así.

El encargo se lo hicieron a Lluís Domenech i Muntaner, de paso pondrían allí su sede que no cesaba de cambiar de ubicación, así pues tras las piedras del Palacio se encuentra el Orfeón.

Su autor.

El Palacio de la Música Catalana se construyó entre 1.905 y 1.908 y es obra de Lluís Domènech i Muntaner, uno de los mejores sino el mejor fruto de su gran y extensa obra. Entonces estaba en plena efervescéncia modernista la cúal se cracterizaba por su gran meticulosidad.

 

                                                   BARCELONA .