sábado, 28 de mayo de 2011

*** PEQUEÑAS HISTORIAS DE VALLS ***


HISTORIA | ENLACES

Situación del municipio de VallsPoblación: 24.155 h (2006) - Superficie: 55,90 km2 - Densidad: 361,93 h/km2 - Altitud: 215 m - Agregados: Fontscaldes, Masmolets, Picamoixons, el Bosc de Valls , la Granja y los despoblados de la Espinavesa, el Palau de Reig y Olivet - Fiestas mayores: 24 de junio (Sant Joan) y 2 de febrero (la Candela) - Otras fiestas: los Tres Tombs y la Fiesta de la Calçotada - Ferias: Firagost y Mercado de Navidad - Mercado semanal: miércoles y sábado - Gentilicio: vallencs

GEOGRAFÍA

MAPA DEL MUNICIPIO.gif (25600 bytes)En gran parte en la izquierda del Francolí, en el límite con la Conca de Barberà. El Francolí, al cual van a parar todas las aguas del municipio, lo rodea por el oeste y lo atraviesa por un extremo. El extremo noroccidental del termino es accidentado por la sierra de Miramar, pero la mayor parte se extiende por el llano. La sierra (constituida por los restos de un anticlinal) es formada por materiales triásicos en la cima y carboníferos en la ladera de la montaña. En el llano predominan los conglomerados del micénico. Los materiales del oeste del Francolí son del cuaternario. En los terrenos micénicos, la erosión ha excavado barrancos; como los torrentes de la Xamora y del Catllar, los cuales, habiendo llegado a las capas acuíferas que salen del subsuelo y convertidos en rieras, rodean la ciudad de Valls antes de confluir.

AGREGADOS

El municipio comprende, además, los pueblos de Fontscaldes, Picamoixons y Masmolets, el vecindario de veraneo del Bosc de Valls, los despoblados de Espinavessa, Palau de Reig y Olivet, elinicio página santuario de la Granja y numerosas masias, convertidas a menudo en casas de segunda residencia. el Bosc de Valls: VecindarioVISTA DE LA CIUDAD de casas de veraneo, en la ladera meridional del collado de Lilla. la Espinavessa: Antiguo termino, cerca del núcleo urbano, hacía el Francolí. El 1155 recibió carta de población, pero ya había sido absorbido por la jurisdicción del castillo de Valls. Fontscaldes: Pueblo (139 h agl y 13 diss (1970); 403 m alt), al norte de la ciudad, a los pies del collado de Lilla. La iglesia parroquial es dedicada a sant Simó. El 1188 Alfons I donó el lugar al monasterio de Santes Creus. Cerca de allí ha sido excavado por el Institut d'Estudis Catalans un horno de cerámica ibérica, donde se ha encontrado uno de los mejores lotes de cerámica pintada ibérica de Catalunya (actualmente en el Museo Arqueológico de Barcelona), de los siglos III-II AC, con la decoración característica de la Catalunya meridional (motivos vegetales estilizados, sobre todo). Masmolets: Pueblo (28 h (1970), situado a unos 4 km al norte de la ciudad de Valls, a la derecha de la carretera a Lleida; depende eclesiásticamente de Fontscaldes. Es mencionado ya en el siglo XII. Olivet: Despoblado, cerca del puente de Goi. el Palau de Reig: Despoblado. Picamoixons: Pueblo (655 h agl y 67 diss (1970), en el extremo occidental del termino, a la izquierda del Francolí, agua abajo de la Riba, en la salida del desfiladero de la Roixel.la. En la estación de Picamoixons hay el cruce de las líneas de ferrocarril de Lleida a Reus y Tarragona y de Barcelona a Lleida por Vilanova. La iglesia parroquial, del principios del siglo XX, es dedicada a sant Salvador. El nombre de Picamoixons aparece el 1206 y corresponde a la población aparecida en la partida de Rocabruna, del termino del castillo de Valls, con carta de población del 1171, adjudicada a Pere de Vilagrassa.

POBLACIÓN

EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN DEL MUNICIPIOEn los censos del 1376 y del 1553, con 619 y 665 fuegos, respectivamente, era la segunda población del Camp de Tarragona. En el censo del 1857 había 13.588 h, que disminuyeron hasta llegar al mínimo (10.698 h) el 1920. Después de algunas oscilaciones, se ha iniciado una recuperación, particularmente intensa los últimos quince años (el 1975 había 16.710 h). Las variaciones demográficas van unidas a los altibajos de la industria local.

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ECONOMÍA

En las tierras de secano han sido cultivados tradicionalmente viña, olivos y cereales. Hay noticia de avellanos, almendros y algarrobos desde el 1460. Ahora, después de unos cuantos años de un gran predominio vitícola, los avellanos han recuperado el lugar que habían ocupado antes de la guerra civil de 1936-39, y los almendros se han extendido mucho, de manera que las 925 ha que hay de viña son seguidas de cerca por las 862 ha de avellanos y las 835 ha de almendros. Los olivos ocupan 406 ha, mientras que los algarrobos (140 ha) están en retroceso, después de las heladas del 1956. Son de regadío todas las tierras del oeste del Francolí, las que circundan los torrentes y aquellas donde hay alguna mina o pozo. En los torrentes se suceden las esclusas, que desvían el agua naciente de su cauce hacía acequias. Unas y otras provienen de la edad media (algunos están registradas ya los siglos XIII y XIV). Hasta el principio del siglo XX en el regadío tuvo importancia el cáñamo. Fue sustituido por el avellano, que predominó hasta la gran crisis de la posguerra y que, ya recuperado, ahora ocupa 775 ha. Hoy quedan pocos labradores, sobre todo jóvenes, ya que la mayoría se han pasado a la industria. Esta ausencia ha sido paliada con una intensa mecanización del campo y una doble dedicación por parte de los nuevos CALLE DE LA CORT trabajadores industriales, que, fuera de horas, cultivan la tierra. Hay una cooperativa agrícola. La propiedad esta muy repartida. Es importante la avicultura (300.000 cabezas en 22 granjas) y de cerdos (2.500 de engorde y 1.000 de reproductores, en 21 granjas). La industria vallense tiene los antecedentes en una importante actividad menestral medieval. Hay noticia de tejidos hechos en Valls desde el siglo XIII, y de blanquearías y tintorerías desde el XIV. En el siglo XIX perduraban todas las industrias mencionadas, y adquirieron importancia las del cáñamo (cuerdas y alpargatas) y del calzado. De agrícolas, había las de aguardiente, aceite y harina. Pero durante aquella centuria la industria se estacionó, y era en decadencia en la primera mitad del siglos XX. Quedaron sólo algunas de tejidos y blanquearía. En cambio, se inició la metalúrgica, ahora la más importante de todas (da trabajo a unos 2.500 obreros); materiales para instalaciones eléctricas, objetos de acero inoxidable, electrodomésticos, puertas automáticas, maquinaria agrícola, etc. La empresa más importante tiene 1.100 trabajadores. También hay industria de la madera y de cerámica y fundiciones, y la química es incipiente. Es importante la industria de la construcción, y están de baja la alimentaria, de blanquearía y textil, aunque, de estas, aún quedan algunas de hilados, tejidos, género de punto y confección. En los últimos veinticinco años han cerrado muchas industrias pequeñas: de harina, pasta de sopa, alcohol, frutos secos, molinos de aceite, géneros de punto, blanquearías, etc. En compensación, han estado instaladas otras de más grandes, de manera que el balance es bien positivo. Desde el 1964 hay un polígono industrial, donde actualmente se han establecido 43 industrias medianas y pequeñas. En el termino se explotan mármol y piedra para la construcción.

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TURISMO

Conserva en la parte antigua, de calles estrechas y torcidas, los rasgos medievales. Está rodeada de arrabales, que corresponden a las antiguas murallas, construidas al final del siglo XIV. En las afueras se conservan los conventos de Sant Francesc (hoy hospital), de los capuchinos (actual Casa de Caritat) y del Carme. Hay un instituto de enseñanza secundaria (Narcís Oller) y una escuela oficial de maestría industrial, y el 1918 fue inaugurada la primera Biblioteca Popular de Catalunya. Durante los últimos veinte años, al ritmo de la creciente industrialización y del aumento demográfico, han sido urbanizados espacios vacíos y han aparecido nuevos barrios. La principal celebración comercial es el Firagost (primer martes y miércoles de agosto). Valls tiene una Cámara de Comercio e Industria. Entre las costumbres más enraizadas hay que mencionar la tradición castellera de los Xiquets de Valls y, CAMPANARIO.jpg (42904 bytes)en gastronomía, la Calçotada. La iglesia arciprestal de Sant Joan es gótica, empezada el 1570, con fachada renacentista y campanario neogótico. Era del siglo XVII el retablo del altar mayor, del cual sólo se conserva la parte baja. En capillas laterales hay pinturas del vallense Jaume Ponç i Montravà (siglo XVIII). En un camarín neoclásico se venera la Mare de Déu de la Candela, en honor de la cual se celebran, cada diez años, unas fiestas votivas (fiestas de la Candela). También es muy venerada la Mare de Déu del Lledó en su santuario. Cabe destacar la capilla del Roser por los dos conjuntos que tiene de azulejos vidriados, del siglo XVII; son dedicadas a la batalla de Lepanto, y son una de las obras más importantes de la cerámica catalana de la época, dentro del estilo de Llorenç Passoles. Se conservan en Valls diversas obras del taller de los Bonifaç. Cerca de la ciudad, al Vilar Gros, han sido encontrados restos de procedencia ibérica, y en Fontscaldes un importante horno ibérico. El LLEDÓ, santuario de la ciudad de Valls, donde es venerada la Mare de Déu del Lledó, imagen de alabastro encontrada el 1366; esta situado en el paseo de los Caputxins. Desde el 1585 hasta la desamortización del 1835 estuvó a cargo de los capuchinos. Actualmente es parroquia.

FIESTAS

El mercado semanal se celebra los miércoles y los sábados, además de las fiestas mayores de Valls se celebran: la fiesta de los Tres Tombs, el domingo anterior al 17 de enero (San Antonio); la Gran Fiesta de la Calçotada, el último domingo de enero; el Firagost, la fiesta mayor del Campo Catalán, el primer martes y miércoles de agosto; y el Ficap, la feria de capones y MONUMENTO A LOS CASTELLS aves el sábado anterior a Navidad. En esta feria se ofrecen aves de corral, capones, faisanes y perdices, entre otras aves. La fiesta mayor de Sant Joan da inicio a la temporada castellera, mientras que las fiestas y ferias de Santa Úrsula finalizan la mencionada temporada. La Candela: Fiestas solemnes de carácter religioso y popular, que se celebra en la ciudad de Valls cada diez años, desde el 1791 (que fue instituida por iniciativa de Pau Baldric, con intención votiva, en el fin de una peste), en honor de la Virgen de la Candela, imagen muy venerada, patrona de la ciudad (fue coronada  canónicamente el 1911). - los Castells.- (torres humanas) Que se puede decir de los castells que ya no se haya dicho, Valls es la cuna y el punto de referencia para todas las colles del país. Las collas castelleres vallenses, que articulan el principal elemento popular en Valls, son la Colla Vella de los Xiquets de Valls (reorganizada el 1947) ; y la Colla Joves de los Xiquets de Valls (1971), las dos formaciones son herederas de collas documentadas en el siglo XIX, con una gran tradición y "colles de nueve". - la Calçotada.- Referente a los calçots, estos son otra gran aportación vallense, en este caso a la gastronomía catalana e internacional. Cada año hay toda una multitud de gente que espera la llegada de la temporada del Calçot, no solamente para degustarlos, sino para participar del espíritu de las celebraciones que se desarrollan a su alrededor.

CULTURA

AYUNTAMIENTO.jpg (46500 bytes)En Valls se editan: El Pati, un semanario intercomarcal; Cultura, una revista mensual; El Vallenc, semanario comarcal; Les Gralles y El Pregoner, revistas gratuitas. Además de diversas publicaciones editadas por el Institut d'Estudis Vallencs como los Quaderns de Vilaniu y otros sobre la ciudad de Valls. El año 1990 fue inaugurado el Centre Metereològic de l'Alt Camp para iniciar una red de veintitrés estaciones termo pluviométricas en los municipios que forman el Alt Camp, el centro recibe numerosas visitas escolares gracias a las cuales los alumnos pueden conocer el mundo de la meteorología.inicio página

ALOJAMIENTOS





- R E C O M E N D A D O S -

LA MASOVERIA DEL BOSC (a.r.i.) - Telf. 977 60 09 41

- R E C O M E N D A D O S -

RESTAURANTE EL CORBATÍ

BAR-RESTAURANTE NOU MILAN

RESTAURANTE ARTESANS DE LA CUINA

Restaurante LA GRANJA DE LLICORELLA

Restaurante L'ESPORTELL DEL BOU

Restaurante EL REFUGI

RESTAURANTE CERVELLÓ


FÈLIX HOTEL - Ctra. de Tarragona, km. 17 - Telf. 977 60 00 14
HOTEL CLASS VALLS - Pg. President Tarradelles - Telf. 977 60 80 90

RESTAURANTES







3 PORTES - Muralla del Castell, 1 - Telf. 977 60 10 17
ARTIK - c/. Vallvera, 19 - Telf. 977 60 58 04
CAL GANXÓ - c/. Església, 13 (Masmolets) - Telf. 977 60 02 25
CASA FÈLIX - Ctra. de Tarragona, km. 17 - Telf. 977 60 00 14
CERVELLÓ - c/. Major, 56 (Fontscaldes) - Telf. 977 60 19 51
CROISSANTERIE L'AVENIR - c/. Avenir, 29 - Telf. 977 60 57 84
EL CORBATÍ - c/. Germans Sant Gabriel, 10 - Telf. 977 60 61 05
EL CU-CUT - c/. Carme, 19 - Telf. 977 61 47 08
EL GANSO CELESTIAL - Av. del Fornàs, 13 - Telf. 977 61 39 76
EL POLÍGON - c/. Artesans, s/n. (Políg. Industrial) - Telf. 977 60 24 63inicio página
EL TAST - c/. Eladi Homs, s/n. - Telf. 977 60 80 90
EL TRISPOLET - Muralla de Sant Antoni, 20 - Telf. 977 61 48 69
FOC I BRASA - Ctra. de Nulles - Telf. 977 60 03 26
GOURMET - Ctra. Montblanc (delante Cruz Roja) - Telf. 977 60 61 58
KÖNIG - Av. Vallvera, 11 - Telf. 977 60 62 48
KÖNIG 2 - Plaza Sant Francesc, 59 - Telf. 977 61 20 89
L'HORITZÓ - Ctra. de Puigpelat, km. 1 - Telf. 977 60 37 00
LA BONA TECA - c/. A, s/n. (Polígono Industrial) - Telf. 977 60 52 91
LA CAFETERIA - c/. Jaume Huguet, 7 - Telf. 977 61 21 13
LA PICCOLINA - Pl. Presid. Companys (el Fornàs) - Telf. 977 60 43 05
LES ESPELMES - Ctra. Montblanc, km. 28 (Fontscaldes) - Telf. 977 60 10 42
LES TORRADES - c/. Colom, 27 - Telf. 977 60 44 07
LOS CAZADORES - c/. Mossèn Martí, 7 - Telf. 977 60 24 69
MASIA BOU - Ctra. de Lleida, km. 21'5 - Telf. 977 60 04 27
MASIA DE FONTSCALDES - c/. de la Font, 7 (Fontscaldes) - Telf. 977 61 28 36
NIN - Pl. President Companys, 4 (el Fornàs) - Telf. 977 61 41 46
SIDNEY - c/. Abat Llort, 11 - Telf. 977 60 15 61

HISTORIA

El termino de Valls ya es mencionado el siglo XI, pero la historia documentada de sus archivos comienza el siglo XII, cuando fueron fundados los poblados de Espinavessa (hoy desaparecido) y de Rocabruna (ahora Picamoixons). Valls creció primero alrededor de la iglesia, y después en dirección al castillo, construido por elPLAZA EL PATI.jpg (60047 bytes) arzobispo Oleguer el 1130. El dominio señorial de la villa estuvo dividido entre el rey y el arzobispo de Tarragona. El lugar formó siempre parte de la comuna del Camp de Tarragona. El 1210 Pere I había concedido de celebrar mercado el miércoles. El 1331 Alfons III concedía hacer feria por la Exaltación de la Santa Cruz, y el 1362 Pere III permitió otra. También Pere III, el 1371, cedió sus derechos sobre la villa a la reina de Chipre, Elionor d'Aragó, la cual residió, en un ambiente de continuo malestar, hasta que el 1394, a causa de unos hechos violentos, se fue definitivamente. El 1391 Joan I vendió sus derechos al arzobispo, el cual quedo como señor único. El 1464 Joan II tomó la villa comoinicio página centro de operaciones en la lucha contra la Generalitat. En la Guerra de los Segadors fue cuartel general del francés La Mothe en el primer sitio de Tarragona, y en la de Sucesión fue partidaria del rey-archiduque Carles III, el cual entró el 1706 (en premio a su lealtad, el 1709 le concedió el título de ciudad imperial). El 1719, asediada por el guerrillero Pere Joan Barceló, el Carrasclet, fue defendida por Pere Anton Veciana al frente de una escuadra de mozos, origen de los Mossos d'Esquadra, de las cuales el y sus descendientes fueron comandantes. El 1809, durante la Guerra contra Napoleón, Valls fue saqueada por las tropas francesas, que seguidamente ganaron la batalla del puente de Goi. El 1814 se albergaron Fernando VII y su hermano Carlos, de paso hacía València. Valls tuvo que defenderse contra los carlistas en todas tres guerras a lo largo del siglo XIX. El 1883 le fue otorgado el título de ciudad. Los Mossos d'Esquadra surgieron en Valls en el siglo XVIII, con el fin de perseguir bandoleros y antiborbones. Fueron el antecedente de la policía catalana.

ENLACES


 

El pueblo de Valls : es conocido por los Castells, torres humanas , tanbien por los çalsots , cabolletas  dulces a la brasa  con leña de alcina , la mayoria de las gentes de a qui tienen sus masias , casa de campo, donde se reunen con familiares y amigos para comer la çalsotada, .... tanbien se  labora  pan con esta cebolleta esta muy bueno, y liçor estomacal, helados, cocas, y sopas, tenemos unos restaurantes tipicos de esta tierra y de renombrado nombre, donde están encontacto mas haya de nuestras fronteras trabajando mano a mano esperimentando todo cuanto esta cebolleta  pueda dar . Los imgresos es en parte el sustento a estas comarcas que son barias .

martes, 24 de mayo de 2011

*** BIOGRAFIA DE *** ALFONSINA STORNI *

 Alfonsina Storni(29 de Mayo de 1892 - 25 de Octubre de 1938)

La autora

SOY UNA A PASIONADA  DE  ESTA  GRAN  POETISA **

La familia Storni -el padre de Alfonsina y varios hermanos mayores- llegó a la provincia de San Juan desde Lugano, Suiza, en 1880. Fundaron una pequeña empresa familiar, y años después, las botellas de cerveza etiquetadas «Cerveza Los Alpes, de Storni y Cía», circulan por toda la región. Los padres de Alfonsina viajaron a Suiza en el año 1891, junto con sus dos pequeños hijos. En 1892, el 29 de mayo, nació en Sala Capriasca Alfonsina, la tercera hija del matrimonio Storni. Llevó el nombre del padre, de un padre melancólico y raro. Más tarde le diría a su amigo Fermín Estrella Gutiérrez: «me llamaron Alfonsina, que quiere decir dispuesta a todo».

Alfonsina aprendió a hablar en italiano, y en 1896 vuelven a San Juan, de donde son sus primeros recuerdos. «Estoy en San Juan, tengo cuatro años; me veo colorada, redonda, chatilla y fea. Sentada en el umbral de mi casa, muevo los labios como leyendo un libro que tengo en la mano y espío con el rabo del ojo el efecto que causo en el transeúnte. Unos primos me avergüenzan gritándome que tengo el libro al revés y corro a llorar detrás de la puerta». En 1901, la familia se trasladó nuevamente, esta vez a la ciudad de Rosario, un próspero puerto del litoral.

Paulina, la madre, abrió una pequeña escuela domiciliaria, y pasa a ser la cabeza de una familia numerosa, pobre y sin timón. Instalaron el «Café Suizo», cerca de la estación de tren, pero el proyecto fracasó. Alfonsina lavaba platos y atendía las mesas, a los diez años. Las mujeres comenzaron a trabajar de costureras. Alfonsina decide emplearse como obrera en una fábrica de gorras. En 1907 llega a Rosario la compañía de Manuel Cordero, un director de teatro que recorría las provincias. Alfonsina reemplaza a una actriz que se enferma. Esto la decide a proponerle a su madre que le permita convertirse en actriz y viajar con la compañía. Recorre Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Santiago del Estero y Tucumán. Después dirá que representó Espectros, de Ibsen, La loca de la casa, de Pérez Galdós, y Los muertos, de Florencio Sánchez.

En sus cartas al filólogo español don Julio Cejador Alfonsina resume algunos momentos de su vida. Refiriéndose a esta época, le dirá: «A los trece años estaba en el teatro. Este salto brusco, hijo de una serie de casualidades, tuvo una gran influencia sobre mi actividad sensorial, pues me puso en contacto con las mejores obras del teatro contemporáneo y clásico (…). Pero casi una niña y pareciendo ya una mujer, la vida se me hizo insoportable. Aquel ambiente me ahogaba. Torcí rumbos…». Luego, en un reportaje de la revista El Hogar, contará que al regresar escribió su primera obra de teatro, Un corazón valiente, de la que no han quedado testimonios.

Cuando volvió a Rosario se encuentra con que su madre se ha casado y vive en Bustinza. La poeta decide estudiar la carrera de maestra rural en Coronda, y allí recibe su título profesional. Gana un lugar sobresaliente en la comunidad escolar, consigue un puesto de maestra y se vincula a dos revistas literarias, Mundo Rosarino y Monos y Monadas. Allí aparecen sus poemas durante todo ese año, y si bien no hay testimonio de ellos, sí sabemos de otros publicados al año siguiente en Mundo Argentino, y que tienen resonancias hispánicas.

Poeta en Buenos Aires

Al terminar el año de 1911, decide trasladarse a Buenos Aires. «En su maleta traía pobre y escasa ropa, unos libros de Darío y sus versos». Así, con nostalgia, evoca su hijo Alejandro la llegada. Pobre equipaje para enfrentarse con una ciudad que estaba abierta al mundo, con las expectativas puestas en esa inmigración que traería nuevas manos para producir y nuevas formas de convivencia. El nacimiento de su hijo Alejandro, el 21 de abril de 1912, define en su vida una actitud de mujer que se enfrenta sola a sus decisiones. Trabaja como cajera en la tienda «A la ciudad de México», en Florida y Sarmiento. También en la revista Caras y Caretas.

Su primer libro, La inquietud del rosal, publicado con grandes dificultades económicas, apareció en 1916. En un homenaje al novelista Manuel Gálvez, por primera vez en Buenos Aires, en esta clase de reuniones, aparece Alfonsina recitando con aplomo sus propios versos. En junio de 1916, aparece en Mundo Argentino un poema titulado «Versos otoñales». Aunque los versos son apenas aceptables, sorprende su capacidad de mirarse por dentro, que por entonces no era común en los poetas de su generación.

Al mirar mis mejillas, que ayer estaban rojas
He sentido el otoño; sus achaques de viejo
Me han llenado de miedo; me ha contado el espejo
Que nieva en mis cabellos mientras caen las hojas.

Sus amigos los poetas modernistas

Amado Nervo, el poeta mejicano paladín del modernismo junto con Rubén Darío, publica sus poemas también en Mundo Argentino, y esto da una idea de lo que significaría para ella, una muchacha desconocida, de provincia, el haber llegado hasta aquellas páginas. En 1919 Nervo llega a la Argentina como embajador de su país, y frecuenta las mismas reuniones que Alfonsina. Ella le dedica un ejemplar de La inquietud del rosal, y lo llama en su dedicatoria «poeta divino». Vinculada entonces a lo mejor de la vanguardia novecentista, que empezaba a declinar, en el archivo de la Biblioteca Nacional uruguaya hay cartas al uruguayo José Enrique Rodó, otro de los escritores principales de la época, modernista autor de Ariel y de Los motivos de Proteo, ambos libros pilares de una interpretación de la cultura americana. El uruguayo escribía, como ella, en Caras y Caretas y era, junto con Julio Herrera y Reissig, el jefe indiscutido del nuevo pensamiento en el Uruguay. Ambos contribuyeron a esclarecer los lineamientos intelectuales americanos a principios de siglo, como lo hizo también Manuel Ugarte, cuya amistad le llegó a Alfonsina junto con la de José Ingenieros.

Su voluntad no la abandona, y sigue escribiendo. En mejores condiciones publica El dulce daño, en 1918. El 18 de abril de 1918 se le ofrece una comida en el restaurante Génova, de la calle Paraná y Corrientes, donde se reunía mensualmente el grupo de Nosotros, y en esa oportunidad se celebra la aparición de El dulce daño. Los oradores son Roberto Giusti y José Ingenieros, su gran amigo y protector, a veces su médico. Alfonsina se está reponiendo de la gran tensión nerviosa que la obligó a dejar momentáneamente su trabajo en la escuela, pero su cansancio no le impide disfrutar de la lectura de su «Nocturno», hecha por Giusti, en traducción al italiano de Folco Testena

También en 1918 Alfonsina recibe una medalla de miembro del Comité Argentino Pro Hogar de los Huérfanos Belgas, junto con Alicia Moreau de Justo y Enrique del Valle Iberlucea. Años atrás, cuando empezó la guerra, Alfonsina había aparecido como concurrente a un acto en defensa de Bélgica, con motivo de la invasión alemana. Comienzan sus visitas a la ciudad de Montevideo, donde hasta su muerte frecuentará amigos uruguayos. Juana de Ibarbourou lo contó años después de la muerte de la poetisa argentina: «En 1920 vino Alfonsina por primera vez a Montevideo. Era joven y parecía alegre; por lo menos su conversación era chispeante, a veces muy aguda, a veces también sarcástica. Levantó una ola de admiración y simpatía… Un núcleo de lo más granado de la sociedad y de la gente intelectual la rodeó siguiéndola por todos lados. Alfonsina, en ese momento, pudo sentirse un poco reina».

La amistad de Quiroga, el escritor de la selva

En 1922, Alfonsina ya frecuentaba la casa del pintor Emilio Centurión, de donde surgiría posteriormente el grupo Anaconda. Allí conoció, seguramente, al escritor uruguayo Horacio Quiroga, que había llegado de su refugio en San Ignacio, Misiones, durante el año 1916. Su personalidad debió atraer a Alfonsina. Un hombre marcado por el destino, perseguido por los suicidios de seres queridos, que, además, se había atrevido a exiliarse en Misiones, e intentado allí forjar un paraíso. En 1922, era ya el autor de sus libros más importantes, Cuentos de la selva, Anaconda, El desierto. Vivía modestamente de sus colaboraciones en diarios y revistas y desempeñó un papel protagónico en el intento de profesionalizar la escritura. Alfonsina había publicado sus libros Irremediablemente (1919) y Languidez (1920).

La amistad con Quiroga fue la de dos seres distintos. Cuenta Norah Lange que en una de sus reuniones, adonde iban todos los escritores de la época, jugaron una tarde a las prendas. El juego consistió en que Alfonsina y Horacio besaran al mismo tiempo las caras de un reloj de cadena, sostenido por Horacio. Este, en un rápido ademán, escamoteó el reloj precisamente en el momento en que Alfonsina aproximaba a él sus labios, y todo terminó en un beso. Quiroga la nombra frecuentemente en sus cartas, sobre todo entre los años 1919 y 1922, y su mención la destaca de un grupo donde había no sólo otras mujeres sino también otras escritoras. Sin embargo, cuando Quiroga resuelve irse a Misiones en 1925, Alfonsina no lo acompaña. Quiroga le pide que se vaya con él y ella, indecisa, consulta con su amigo el pintor Benito Quinquela Martín. Aquél, hombre ordenado y sedentario, le dice: «¿Con ese loco? ¡No!».

Un nuevo camino para la poesía

En el año 1923, la revista Nosotros, que lideraba la difusión de la nueva literatura argentina, y con hábil manejo formaba la opinión de los lectores, publicó una encuesta, dirigida a los que constituyen «la nueva generación literaria». La pregunta está formulada sencillamente: «¿Cuáles son los tres o cuatro poetas nuestros, mayores de treinta años, que usted respeta más?».

Alfonsina Storni tenía en ese entonces treinta y un años recién cumplidos, es decir, que apenas bordeaba la cifra exigida para constituirse en «maestro de la nueva generación». Su libro Languidez, de 1920, había merecido el Primer Premio Municipal de Poesía y el Segundo Premio Nacional de Literatura, lo que la colocaba muy por encima de sus pares. Muchas de las respuestas a la encuesta de Nosotros coinciden en uno de los nombres: Alfonsina Storni.

Mil novecientos veinticinco fue el año de la publicación de Ocre, un libro que marca un cambio decisivo en su poesía. Desde hace dos años es profesora de Lectura y declamación en la Escuela Normal de Lenguas Vivas, y su postura como escritora está absolutamente afianzada entre el público y sus iguales. Por aquella época muere José Ingenieros, y esto la deja un poco más sola.

Hasta la casa de la calle Cuba llega una tarde la chilena Gabriela Mistral. El encuentro debió ser importante para la chilena, ya que publicó su relato ese año en El Mercurio. Llamó por teléfono a Alfonsina antes de ir, y le impresionó gratamente su voz, pero le habían dicho que era fea y entonces esperaba una cara que no congeniara con la voz. Por eso cuando la puerta se abre pregunta por Alfonsina, porque la imagen contradice a la advertencia. «Extraordinaria la cabeza, recuerda, pero no por rasgos ingratos, sino por un cabello enteramente plateado, que hace el marco de un rostro de veinticinco años». Insiste: «Cabello más hermoso no he visto, es extraño como lo fuera la luz de la luna a mediodía. Era dorado, y alguna dulzura rubia quedaba todavía en los gajos blancos. El ojo azul, la empinada nariz francesa, muy graciosa, y la piel rosada, le dan alguna cosa infantil que desmiente la conversación sagaz y de mujer madura». La chilena queda impresionada por su sencillez, por su sobriedad, por su escasa manifestación de emotividad, por su profundidad sin trascendentalismos. Y sobretodo por su información, propia de una mujer de gran ciudad, «que ha pasado tocándolo todo e incorporándoselo» (1).

El 20 de marzo de 1927 se estrena su obra de teatro, que despertaba las expectativas del público y de la crítica. El día del estreno asistió el presidente Alvear con su esposa, Regina Pacini. Al día siguiente la crítica se ensañó con la obra, y a los tres días tuvo que bajar de cartel. El diario Crítica tituló «Alfonsina Storni dará al teatro nacional obras interesantes cuando la escena le revele nuevos e importantes secretos». La escritora se sintió muy dolida por su fracaso, y trató de explicarlo atribuyéndole la culpa al director y a los actores.

Años de equilibrio

Alfonsina intervino en la creación de la Sociedad Argentina de Escritores y su participación en el gremialismo literario fue intensa. En 1928 viajó a España en compañía de la actriz Blanca de la Vega, y repitió su viaje en 1931, en compañía de su hijo. Allí conoció a otras mujeres escritoras, y la poeta Concha Méndez le dedica algunos poemas. En 1932, publicó sus Dos farsas pirotécnicas: Cimbelina y Polixene y la cocinerita. Está tranquila, colabora en el diario Crítica y en La Nación; sus clases de teatro son la rutina diaria, y su rostro empieza a cambiar. Las canas cubren su cabeza y le dan un aire diferente.

En 1931, el Intendente Municipal nombró a Alfonsina jurado y es la primera vez que ese nombramiento recae en una mujer. Alfonsina se alegra de que comiencen a ser reconocidas las virtudes que la mujer, esforzadamente, demuestra. «La civilización borra cada vez más las diferencias de sexo, porque levanta a hombre y mujer a seres pensantes y mezcla en aquel ápice lo que parecieran características propias de cada sexo y que no eran más que estados de insuficiencia mental. Como afirmación de esta limpia verdad, la Intendencia de Buenos Aires declara, en su ciudad, noble la condición femenina», afirma Alfonsina en un diario al referirse a su designación.

En la Peña del café Tortoni conoció a Federico García Lorca, durante la permanencia del poeta en Buenos Aires entre octubre de 1933 y febrero de 1934. Le dedicó un poema, «Retrato de García Lorca», publicado luego en Mundo de siete pozos (1934). Allí dice: «Irrumpe un griego /por sus ojos distantes (…). Salta su garganta /hacia afuera /pidiendo /la navaja lunada /aguas filosas (…). Dejad volar la cabeza, /la cabeza sola /herida de hondas marinas /negras…».

El 20 de mayo de 1935 Alfonsina fue operada de un cáncer de mama.

En 1936 se suicida Horacio Quiroga y ella le dedicó un poema de versos conmovedores y que presagian su propio final:

Morir como tú, Horacio, en tus cabales,
Y así como en tus cuentos, no está mal;
Un rayo a tiempo y se acabó la feria…

Allá dirán.
Más pudre el miedo, Horacio, que la muerte
Que a las espaldas va.
Bebiste bien, que luego sonreías…
Allá dirán.

El final

El veintiséis de enero de 1938, en Colonia, Uruguay, Alfonsina recibe una invitación importante. El Ministerio de Instrucción Pública ha organizado un acto que reunirá a las tres grandes poetisas americanas del momento, en una reunión sin precedentes: Alfonsina, Juana de Ibarbourou y Gabriela Mistral. La invitación pide «que haga en público la confesión de su forma y manera de crear». Tiene que prepararse en un día y, llena de entusiasmo, escribe su conferencia sobre una valija que ha puesto en las rodillas. Divertida, encuentra un título que le parece muy adecuado: «Entre un par de maletas a medio abrir y las mancillas del reloj».

Hacia mitad de año apareció Mascarilla y trébol y una Antología poética con sus poemas preferidos. Los meses que siguen fueron de incertidumbre y temor por la renuencia de la enfermedad. El 23 de octubre viajó a Mar del Plata y hacia la una de la madrugada del martes veinticinco Alfonsina abandonó su habitación y se dirigió al mar. Esa mañana, dos obreros descubrieron el cadáver en la playa. A la tarde, los diarios titulaban sus ediciones con la noticia: «Ha muerto trágicamente Alfonsina Storni, gran poetisa de América». A su entierro asistieron los escritores y artistas Enrique Larreta, Ricardo Rojas, Enrique Banchs, Arturo Capdevila, Manuel Gálvez, Baldomero Fernández Moreno, Oliverio Girondo, Eduardo Mallea, Alejandro Sirio, Augusto Riganelli, Carlos Obligado, Atilio Chiappori, Horacio Rega Molina, Pedro M. Obligado, Amado Villar, Leopoldo Marechal, Centurión, Pascual de Rogáis, López Buchardo.

El 21 de noviembre de 1938, el Senado de la Nación rindió homenaje a la poeta en las palabras del senador socialista Alfredo Palacios. Este dijo:

«Nuestro progreso material asombra a propios y extraños. Hemos construido urbes inmensas. Centenares de millones de cabezas de ganado pacen en la inmensurable planicie argentina, la más fecunda de la tierra; pero frecuentemente subordinamos los valores del espíritu a los valores utilitarios y no hemos conseguido, con toda nuestra riqueza, crear una atmósfera propicia donde puede prosperar esa planta delicada que es un poeta».

(Tomado del Proyecto Cervantes)

viernes, 20 de mayo de 2011

*** LA MUSICA * ESPAÑOLA ES * FLAMENCO ***

 
ENRIQUE MORENTE.
A dios , Cantaor de todos los tiempos, que dios te acoja en su seno MAESTRO ENTRE LOS MAESTROS DEL FL 

MARIFE DE TRIANA.  
 
MARIFE DE TRIANA.  
 
 
 
ROCIO JURADO.  
 
 
 
CONCHA PIQUER.  
 
CONCHA PIQUER.  
 
 
 
ESTRELLITA CASTRO.  
 
MARIFE DE TRIANA.  
DOÑA CONCHA PIQUER.  
 
JUANITA REINA.  
 
MANOLO CARACÁCOL.  
 
MANOLO CARACÓL  
 
 
LOS MÁS GRANDES QUE DIO LA COPLA DE TODOS LOS TIEMPOS
SOY UNA FLAMENCOLOGÍA DESDE QUE NACÍ, DIGO Y A MUCHA HONRA*  
 
venga  esas bulerías **
 
 
 
PASTORA SOLER.

BLOG. Estrella Gala dSe los PBPASTPORPA






















El flamenco triunfa en los Premios de la Música 2011

El flamenco ya es Patrimonio disputan el Premio de la Música 2011 al Me

La Bienal de Sevilla y el Festival del Cante de las Minas comparten el Premio a la Difusión de la Música 20

viernes, 6 de mayo de 2011

**** JUAN PABLO II *** BEATIFICACIÓN ***

La expedición canaria es consciente de haber sido testigo privilegiado de un acontecimiento histórico. La tierna mirada de Juan Pablo II presidió todo el viaje, y también la concordia entre peregrinos católicos llegados desde distintos puntos del planeta.

Mientras el Papa Benedicto XVI oficiaba la beatificación de Juan Pablo II en Roma el pasado domingo, unos cuarenta canarios contenían la respiración cuando se descubría la imagen de Karol Wojtyla en la plaza de San Pedro a través de una pantalla gigante instalada en el Circo Máximo. Una pequeña representación de las Islas en medio de una marea humana de más de un millón y medio de personas. «Solo recordarlo me emociona. La fe mueve montañas», señala a este periódico Javier Jiménez, sacerdote encargado de la organización del grupo de la Diócesis Nivariense, casi recién llegado de Italia.

No fue fácil la singladura. Ante el previsible colapso de Roma por la gran afluencia de visitantes de todo el mundo, muchas agencias de viaje ponían reparos. Al final lograron cerrar un paquete por cinco días, eso sí, a más de 50 kilómetros de la capital italiana. Javier describe el viaje como un encuentro de «gozo» con la fe que «superó todas mis expectativas», un encuentro con gente de todo el mundo: polacos, coreanos, italianos, franceses..., «era una avalancha humana pero de gente tranquila, ilusionada». Y Roma estaba preciosa, engalanada. Dos hermosos carteles describen la esencia de la festividad: «Hombre, Papa y Beato» y «Giovani Juan Pablo II está vivo».

El grupo canario era muy «heterogéneo», con miembros de la comunidad religiosa y del pueblo llano, mayores, pero también algunos jóvenes. Precisamente, este fue uno de los aspectos que más le agradó de la aventura. «Vi allí una iglesia joven, de recogimiento y respeto, de la que emanaba un cariño y una euforia que se terminaban contagiando», explica. Frente a los tópicos de que los jóvenes están abandonando al catolicismo, «contemplé como no se considera a la Iglesia como algo ñoño, atrasado o viejo». Tras esta experiencia, si cabe, su compromiso con el catolicismo se ha redoblado. «Tengo claro que soy un hombre de fe y sigo ilusionado con lo que estoy haciendo. A todos los miembros de la expedición también les ha marcado», comenta. Para describir a Juan Pablo II, las palabras casi sobran. «Era un hombre de Dios. Tenía una fe fuerte, generosa y católica, un modelo de seguimiento de Dios, un hombre entregado y sufrido por los problemas de los demás».

Con Javier viajó Candelaria Díaz, natural de Vilaflor, cuya relación con el Juan Pablo II arrancó mucho antes, concretamente en 1980 durante la beatificación del Santo Hermano Pedro en Roma. El más afortunado fue su marido (a este viaje no pudo asistir por problemas de salud), que tuvo sus manos entrelazadas con las suyas mientras le entregaba la ofrenda del municipio. «Él siempre me dice: no puedo olvidar su mirada de amistad, cariño, ternura y servicio», comenta. Candelaria lo conoció más de cerca cuando se realizó el viaje a Guatemela para acometer la canonización hace casi nueve años. «Fue una experiencia espectacular. Admiré su ternura con el pueblo de Guatemala, se cuestionaba su pobreza, y pese a que estaba muy enfermo, quiso viajar hasta allí cuando no era habitual. De hecho, temíamos por su salud, y deseábamos que pudiera regresar al Vaticano», indica.

Sobre la cita del pasado domingo, la define como un «encuentro ecuménico» donde se cruzaron cristianos y no cristianos y gentes de distintas razas y edades. «Esa jornada fue un regalo al mundo entero que se vivió con un clima de oración y recogimiento», señala, al tiempo que recuerda como otro gran momento la veneración de sus restos en la capilla de San Sebastián. «Fue algo mágico, de un silencio extraordinario», rememora. Y para describir a Juan Pablo II, se agotan los adjetivos. «Es un héroe universal de la amistad, la concordia y el amor», comenta. Los restos de Juan Pablo II habían reposado hasta el pasado 29 de abril en las Grutas Vaticanas, en la que fue tumba del beato papa Juan XXIII, y a pocos metros de la tumba de San Pedro.